Febrero 2021 – ¡Comparte el amor!

Febrero 2021 – ¡Comparte el amor!

Decoraciones

Usa colores propios del Día de San Valentín: manteles, globos, flechas de Cupido y confeti en forma de corazones de color rojo, blanco y rosado esparcidos sobre las mesas.

Actividades

Juegos

Usa el siguiente sitio web para imprimir una sopa de letras del Día de San Valentín:

https://www.morningmotivatedmom.com/wp-content/uploads/2017/01/Valentines-Day-Word-Search_Hard.pdf

For additional games check these websites:

https://www.cupcakediariesblog.com/2018/01/valentines-day-candy-dice-game.html

http://funcheaporfree.com/the-bowl-game-the-best-party-game-youve-ever-played/

Ideas de meriendas

Un postre conocido en inglés con el nombre de float se hace con tres ingredientes y es entretenido y fácil de preparar. Vierte refresco de cereza carbonatado sobre helado de vainilla y usa regaliz rojo a modo de pajilla. Consulta Pinterest para obtener otras ideas de meriendas.

Corazones de palomitas de maíz

Consulta el siguiente sitio web para obtener instrucciones sobre cómo hacer corazones con bolas de palomitas de maíz (heart popcorn balls) con etiquetas que se pueden imprimir: https://www.iheartnaptime.net/heart-pop-recipe-and-printable/

Dios es amor

Una mirada rápida.

Una sonrisa tímida.

Palmas sudorosas.

Corazones que aletean.

Palabras nerviosas.

Aaaaaah… todo eso que describe a los jóvenes enamorados.

A veces aquellas características hacen que nos comportemos de una manera inusual y ajena a lo que somos, ¡y cuando nos comportamos así nos dicen que estamos perdidamente enamoradas! En una canción que fue muy popular hace muchos años, la cantautora culpa a Cupido por hacerle enamorarse y portarse como una tonta.

I’m in love and it’s a crying shame

And I know that you’re the one to blame

Hey, Hey, set me free

Stupid Cupid stop picking on me!

[Estoy enamorada y no hay nada más penoso

Y sé que tú tienes la culpa

Así que ¡suéltame de una vez!

¡Estúpido Cupido!, ¡déjame sola!]

¿Te acuerdas de tu primer amor? ¿Qué es lo que más recuerdas de esa primera experiencia? ¿Estabas loca de enamorada? ¿Recuerdas haber querido vestirte y verte lo mejor posible? ¿Buscaste maneras únicas de hacer que tu enamorado se sintiera especial?

Celebramos aniversarios de eventos especiales en nuestra vida y nos preocupamos en tales ocasiones de mostrarles a nuestros seres queridos lo especiales que son para nosotras. Durante el mes de febrero somos particularmente conscientes de la necesidad de expresar nuestro amor y de enfocarnos en apreciar esas pequeñas cosas que a veces damos por sentadas.

A menudo y sin siquiera quererlo nos sentimos tan ocupadas que desaprovechamos las oportunidades que se nos presentan de amar y de ser amadas. Es por eso que a veces exageramos la nota cuando llega el Día de San Valentín. Solemos compensar en exceso por aquellas ocasiones en que hemos desatendido a nuestros seres queridos. Al hacer esto, solemos enfocarnos tanto en celebrar el amor que sentimos unos por otros que perdemos de vista la fuente misma de donde proviene el amor: “Nosotros amamos porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19, NVI).

Me parece razonable decir que todas las personas necesitan amar y ser amadas. Hemos sido creadas a imagen de Dios y la Escritura nos dice: “Dios es amor” (1 Juan 4:8, NVI). La primera parte de este versículo dice: “El que no ama no conoce a Dios”. Sabemos que hay muchas personas en este mundo que todavía no conocen a Dios. Lamentablemente, hay muchos a quienes les resulta difícil amar a los demás porque no han tenido buenos modelos de ese amor verdadero y puro que es expresión de estar en relación con el Dios que es amor.

Debemos permitirnos amar a los demás y ser amadas por Aquél que “nos amó primero” (1 Juan 4:19). No debemos dar este amor por sentado sino, al contrario cultivar nuestra relación con Dios y mostrarle a Él con toda deliberación cuánto valoramos esa relación, y esforzarnos por mostrarles a nuestros seres queridos cuán especiales son para nosotras.

Puesto que Dios es amor, Su amor sobreabunda en nosotros, y una expresión natural de ese amor es que en virtud de él nosotros nos amamos los unos a los otros. La Escritura nos dice una y otra vez que nos amemos los unos a los otros. “Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce” (1 Juan 4:7, NVI). Asimismo, el propio Jesús, cuando se le preguntó: “¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?” dijo, “’Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. Este es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’ De estos dos mandamientos dependen toda la ley los profetas” (Mateo 22:36-40, NVI).

Algunas frases más de nuestra amiga cantautora:

“You mixed me up for good right from the very start

Hey now, go play Robin Hood with somebody else’s heart

You got me jumping like a crazy clown

And I don’t feature what you’re putting down…

Hey, Hey, set me free

Cupid stop picking on me”

[Me confundiste para siempre desde el inicio

Oye, juega a ser Robin Hood con el corazón de otra

Me tienes saltando como una payasa loca

Y no sé qué más vas a hacer conmigo…

Así que ¡suéltame de una vez!

¡Cupido!, ¡déjame sola!]

Puede ser que la imagen de esta cantautora que está loca de amor no responda exactamente al ideal que estamos buscando: el amor que procede de Aquél que “nunca [nos] dejará ni [nos] abandonará (Deut. 31:6). Como ya mencionamos, demostrar el amor verdadero y puro que es expresión de estar en contacto con el Dios que es amor hace toda la diferencia. Podemos ser oradoras elocuentes, muy informadas sobre muchos temas, muy generosas a la hora de compartir nuestras pertenencias, laboriosas hasta el agotamiento, pero si no tenemos amor, no somos nada. 1 Corintios 13 explica este con toda claridad. Este capítulo de la Escritura es conocido como el Capítulo del Amor porque expone aquellas características que se evidencian en una vida desbordante de ese amor verdadero y puro que procede de Dios. Mientras estas características parecen muy básicas y claras, y dada nuestra naturaleza humana, pueden ser al mismo tiempo las más difíciles de cumplir.

Reflexiona sobre las palabras de 1 Corintios 13 mientras oramos para que nuestras vidas den testimonio de un amor que tiene sus raíces en nuestra relación con Dios.