Mayo 2020 – Mes Nacional de Concientización sobre el Cáncer de Piel

Mayo 2020 – Mes Nacional de Concientización sobre el Cáncer de Piel

Pasaje bíblico: Proverbios 3:8 (NTV): “Entonces [el Señor] dará salud a tu cuerpo y fortaleza a tus huesos”.

Introducción

Mayo es el mes de la Conciencia Nacional del Cáncer de Piel, cuya celebración nos ofrece la oportunidad de aprender los hábitos preventivos para proteger nuestra piel. De acuerdo a la Fundación del Cáncer de Piel (Skin Cancer Foundation), “1 de cada 5 estadounidenses desarrollará cáncer de piel en el curso de su vida” y “1 persona muere a causa de un melanoma cada hora”. (https://www.skincancer.org/skin-cancer-information/skin-cancer-facts) Esos números dan bastante miedo, pero no temas, hoy aprenderemos algunas de las muchas maneras en que puedes salvar tu propia piel.

Ideas de decoración

Un día en la playa

Usa un surtido de elementos “bloqueadores de sol” como centro de mesa, como sombreros de sol y bloqueador solar, dispuestos sobre una toalla de playa. Coloca quitasoles, toallas y sillas de playa, junto con una pelota de playa y algunas conchas y caracolas de mar. La mayoría de estos elementos probablemente están disponibles en las tiendas locales de “Todo a un Dólar”.

Sugerencias de merienda

Ingiere tu filtro solar

Planifica servir brócoli y salsa como la merienda principal, con sandía de postres y té verde para beber. Puede que a las participantes les parezca una merienda inusual, de modo que aprovecha para explicar los beneficios de estos alimentos:

Brócoli contiene sulforafeno, un componente anticanceroso que puede ayudar no sólo a prevenir, sino también a reparar el daño causado a la piel por la exposición al sol. Otras opciones incluyen coles de Bruselas, repollo y coliflor.

La sandía contiene licopeno, un pigmento carotinoide  que protegerá tu piel tal como protege ciertas frutas que crecen bajo la luz directa del sol. Otras opciones incluyen tomates, papayas y zanahorias rojas.

Té verde contiene polifenoles. Éstos son micronutrientes repletos de antioxidantes que combaten contra los radicales libres que envejecen tu piel prematuramente. Usa miel en lugar de azúcar para endulzar el té, pues el azúcar y los alimentos procesados revierten todo el trabajo duro de estos superalimentos.

Actividad/ Juego

Estoy a tu espalda

Este juego está inspirado en el conocido “juego de maquillar”. Haz que una de las participantes se coloque detrás de otra, ambas de cara a la audiencia. Véndale los ojos a la participante que está detrás. Dile que pase los brazos por debajo de los brazos de la mujer que está delante suyo y le aplique filtro solar en la cara. Echa a andar un cronómetro y luego dile a la audiencia que vote por quién lo hizo mejor.

Estás tostada

Provee varios elementos que puedan ser usados como protección contra los efectos dañinos del sol. Éstos pueden incluir sombreros, gafas de sol, chales, bufandas, sweaters, parasoles, toallas y, por cierto, bloqueador solar. Cronómetro en mano, dales a las participantes un minuto para cubrirse lo mejor (y lo más rápido) que puedan. Luego, dile a la audiencia que voten por las mujeres que, en cada caso, a su juicio, quedaron “cubiertas” o “tostadas”.

Está al tanto

Todas sabemos que debemos protegernos del sol cuando salimos a realizar alguna actividad especial al aire libre como un picnic, un día en la playa o en la piscina, o una visita al parque o al zoológico. Pero ¿estamos haciendo todo lo que debemos en nuestro día a día?

Las siguientes son algunas cosas que puedes hacer para mantener tu piel a salvo:

Filtro solar: el uso diario de una crema con Factor de Protección Solar 15 o más alto puede reducir tus chances de desarrollar un melanoma por hasta un 50%. El Centro de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) recomienda volver a aplicar el filtro solar cada dos horas y la Fundación del Cáncer de Piel recomienda usar 1 onza (2 cucharadas) para todo el cuerpo.

Sombra: De ser posible, trata de permanecer a la sombra, especialmente entre las 10 am y las 4 pm.

Cúbrete: La ropa, los sombreros y las gafas de sol son una manera estupenda de proteger tu piel. Los sombreros de ala ancha son los que más ayudan.

No olvides tus labios: Considera usar bálsamo labial con Factor de Protección Solar.

NO te quemes la piel: No te arriesgues. El riesgo de desarrollar un melanoma se duplica si te has quemado o tostado la piel con el sol más de dos veces.

Visita a tu doctora: consulta a tu dermatóloga para que te haga un exámen de piel una vez al año y examínate tu propia piel todos los meses, asegurándote de ver si se han presentado cambios, como la aparición de verrugas o manchas.

La piel en la que vives

Sentirte “a gusto en tu propia piel” es mucho más que sentirte bonita. Cuidamos nuestros hogares manteniéndolos limpios, aseados y en buen funcionamiento. Lo mismo debiera valer para nuestra piel. Echemos una mirada a nuestra piel, no sólo desde el punto de vista de la vanidad, sino como si se tratara de tu propio hogar. Un hogar preparado para una visita muy especial, la del Espíritu Santo.

Cuidar de tu piel podría parecer un montón de trabajo. Y te puedes preguntar por qué debemos cuidar tanto nuestra piel. El objetivo evidente es que lo hacemos para prevenir el cáncer de piel. Pero, como nos recuerda el Apóstol Pablo, tenemos otra buena razón para proteger nuestra piel. Pablo nos dice: “¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, quien vive en ustedes y les fue dado por Dios? Ustedes no se pertenecen a sí mismos, porque Dios los compró a un alto precio. Por lo tanto, honren a Dios con su cuerpo” (1 Cor. 6:19, 20, NTV).­

Se ha dicho que los ojos son las ventanas del alma, pero nuestra piel es no menos eficaz para revelar lo que está sucediendo dentro de nosotras. Hace algunos años, empecé a ver regularmente a una dermatóloga cuando, tras años de tratar lo que yo pensaba que era eczema, recibí un diagnóstico de psoriasis, una enfermedad autoinmune. Lo que eso quiere decir es básicamente que cada vez que algo ocurre en mi cuerpo, por ejemplo, cuando se estresa, tiene alergias o simplemente lucha contra un virus, mi piel produce más células cutáneas de las que necesita. No es bonito de ver al principio y es difícil de ocultarlo a la vista. Sin embargo, es un recordatorio visual de que tengo que cuidar la salud general de mi cuerpo. Cuando los brotes de psoriasis afloran, es un recordatorio de que debo relajarme, dar un paso atrás y evaluar lo que mi cuerpo me está tratando de decir. Al hacerlo, a veces veo las pequeñas señales del inicio de un resfrío o de una gripe, pero, por lo común, veo el estrés acumulado que está detrás del problema. En aquellos momentos, revierto a la Escritura y simplemente la leo y le pido a Dios en mis oraciones que me ayude a recordar que le pertenezco a Él. Y el resultado es que la Escritura cobra vida: “Entonces [el Señor] dará salud a tu cuerpo y fortaleza a tus huesos” (Prov. 3:8, NTV).

No es necesario ser “chicas delicadas” para preocuparnos de cuidar nuestra piel y nuestros cuerpos. Como mujeres cristianas necesitamos aprender a amar la piel en que vivimos y a cuidarla como se merece. Después de todo, ¡no salió nada barata! Cristo tuvo que pagar el precio supremo por nosotras y es nuestra responsabilidad darle a nuestra piel y a nuestro cuerpo el valor que se merecen.

Oremos

Señor, te pedimos que nos hagas cada vez más conscientes de Tu amor y del sacrificio que pagó el precio por nuestros pecados. Enséñanos a amar la piel en que vivimos y a cuidarla de una manera que brinde gloria a Tu nombre. Ayúdanos a cuidar el cuerpo que Tú nos has dado, de la mejor manera que podamos, para que podamos servirte a Ti y a los demás por el mayor tiempo posible, por la gloria de Tu Reino. Te amamos y elevamos esta oración en el nombre de Jesús, Amén.

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