Quédense quietas . . .

Quédense quietas . . .

Carteles

Guía del programa

Pasaje bíblico: Salmo 46:10 (NVI): “Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra!”

Bienvenida y anuncios

Llamado a la oración

La tierra se estremece, las montañas tiemblan—tentándonos a sentir temor.

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,

nuestra ayuda segura en momentos de angustia.

Las tormentas asolan—destruyendo escuelas, hospitales, hogares.

Cuando eso ocurre, Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,

nuestra ayuda segura en momentos de angustia.

La violencia se hace visible en nuestras comunidades y se manifiesta en todo el mundo—y nos hace pensar que quizás oramos en vano por la paz.

Y, a pesar de ello, Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,

nuestra ayuda segura en momentos de angustia.

Para aquellos que viven su duelo y se rehacen tras las tormentas.

Dios es su amparo.

Para aquellos que viven temerosos de sus vecinos.

Dios es su fortaleza.

Para aquellos que temen oír el zumbido de un misil lanzado por un dron.

Dios es su ayuda segura.

Para los desconsolados, desplazados y desmembrados en Siria, Palestina, Iraq, Afganistán y en otros lugares.

Dios es su ayuda segura en momentos de angustia.

Por eso, no temeremos.

Por lo tanto, dejaremos a un lado nuestras armas y adoraremos a nuestro Dios.

Selección especial

Esta selección podría ser la de una canción, una danza o un video en línea y ser incluida como parte de la adoración congregacional.

Video

Every Giant Will Fall” [Todo gigante se vendrá abajo] (en inglés) por Rend Collective https://www.youtube.com/watch?v=gIUlIbCTtG4

Alabanza y adoración

Todas estas canciones están disponibles (en inglés) en YouTube.

  • Our God” [Nuestro Dios] por Chris Tomlin
  • Tell the World” [Cuéntale al mundo] por Joel Houston, Jonathon Douglass y Marty Sampson
  • 10,000 Reasons” [10.000 razones] por Jonas Myrin, Matt Redman
  • King of My Heart” [Rey de mi corazón] por John Mark McMillan

Momento de oración

Incluye una oración por tu comunidad, el ministerio del Ejército de Salvación y los soldados del Cuerpo que llevan el nombre de Cristo adonde sea que vayan.

Presentación de los diezmos y las ofrendas

Cornerstone” [Piedra angular] (en inglés) por Reuben Morgan (YouTube)

Lectura bíblica

Salmo 46:1–11

Mensaje

“Quédense quietas . . .”

Momento de reflexión

Canción 836* “He is Able, More than Able” [Él puede y más que puede]

Canción de cierre

Canción 6** “Castillo fuerte es nuestro Dios”

*The Salvation Army Song Book (en inglés)

**Cancionero del Ejército de Salvación

Oración y bendición

 

Mensaje de la Reunión de Santidad

Lectura bíblica Salmo 46:1–11.

Introducción

En la actualidad se habla mucho acerca de la necesidad de descubrir nuestra verdadera identidad. Cuando circunstancias difíciles toma el control de nuestras vidas, podemos ver con mayor claridad la verdadera persona que somos. Las pruebas revelan nuestro carácter y nuestros instintos. Nosotras lo notamos y también lo notan quienes nos rodean. La manera en que respondemos a las dificultades como hijas de Dios es diferente a la manera como el resto del mundo lo hace porque nosotras somos diferentes. Hemos sido transformadas por el poder de Dios. A veces no sabemos quiénes somos o de qué somos capaces realmente hasta que se nos presiona desde todas partes. Cuando enfrentamos dificultades, nuestra reacción más natural debe ser una que Dios apruebe. Durante nuestros mejores y peores momentos, ¿quiénes debemos ser y cómo debemos responder? ¿Quiénes debemos ser mientras nos encontramos en este mundo imperfecto y difícil?

El único lugar donde podemos buscar respuestas verdaderas a estas preguntas es en la Palabra de Dios. En el Salmo 46 vemos un mundo marcado por el caos y las calamidades. Los desastres naturales y las guerras entre las naciones trajeron caos e incertidumbre al pueblo y estos eventos pueden estremecer incluso el mundo en que vivimos hoy. Pero no hay temor en este salmo y tampoco hay desesperación. Repasemos este salmo para responder a la pregunta de quiénes debemos ser cuando nuestro mundo está en manos del caos.

¡Mantente confiada!—Nosotras conocemos a Dios (v. 1, 7, 11)

En el versículo 1 del salmo, sabemos que podemos sentirnos confiadas porque conocemos el carácter invariable de Dios y comprendemos nuestra relación con Él. El mismo mensaje se repite en los versículos 7 y 11. Dios es nuestro amparo, nuestra fortaleza y nuestro refugio.

Nuestro amparo—Él es quien nos oculta y mantiene seguros cuando sobreviene algún peligro o amenaza. Si alguien nos persigue para hacernos daño, podemos ocultarnos detrás del Todopoderoso.

Nuestra fortaleza—Él es suficientemente poderoso como para batallar contra cada uno de los enemigos que nos acosan. Nadie puede ganar una batalla contra Dios. Él lucha por nosotros y Él nos da la fuerza que necesitamos para perseverar y seguir luchando.

Nuestro refugio—Él es nuestra protección. Nada de lo que hay fuera del refugio puede entrar en él. No hay ninguna grieta en el muro ni ningún túnel secreto por el cual el enemigo pueda abrirse paso para atacarnos. Podemos sentirnos confiadas de que Dios nos mantendrá seguras bajo Su cuidado.

Si releemos el Salmo 46, podemos apreciar la personificación de la confianza en imágenes tomadas de la naturaleza. En vez de sentirnos como las aguas encrespadas o las montañas que tiemblan del versículo 3, somos como el río alegre del versículo 4, como Aquél que no caerá, tal como se lo describe en el versículo 5. Gracias a la profunda comprensión que tenemos de Dios como el que pelea nuestras batallas y nos protege durante nuestras tormentas, podemos confiar en Él y sentirnos seguras de que jamás nos fallará.

Ilustración

Video de YouTube: CEO stands behind his bulletproof technology [Jefe Ejecutivo detrás de su tecnología de protección antibalas]

Muestra el corto de video de https://www.youtube.com/watch?v=fxzJYqUiXS0 y detenlo en 0:37 para que puedan ver el rostro de Peter Fabian.

El Presidente Ejecutivo Peter Fabian muestra su completa confianza en el producto que comercializa. Él nos describe de manera exacta cómo es ese producto. Él cree en su tecnología antibalas. Ha pasado la prueba. Él está seguro de que si se coloca detrás del vidrio, la bala no le podrá hacer daño. En consecuencia, ni siquiera tiembla cuando se dispara una bala en contra de él. Eso es sentir completa confianza.

En un sentido espiritual, este video describe justo el lugar donde estamos; detrás de un vidrio antibalas, completamente confiadas en que Dios nos protegerá. Podemos soportar todo lo que Satanás nos pueda arrojar porque estamos en un refugio que no puede ser penetrado. Dios nos brinda fuerza y protección. Podemos sentirnos plenamente confiadas si nos colocamos detrás de Dios.

¡Siéntete consolada!—Dios está con nosotras (v. 7)

Es importante notar que aunque Dios es nuestra fortaleza y podemos sentirnos confiadas de que Él nos protegerá, eso no nos vuelve invulnerables a los ataques. Incluso con Dios de nuestro lado, sabemos que deberemos enfrentar todo tipo de peligros y tribulaciones. Así como podemos sentirnos confiadas de Él, también podemos sentirnos consoladas por Su presencia.

Cuando pasamos por momentos de gran contrariedad o caos, no siempre alcanzamos a ver el final de la batalla. El hecho de sentir desesperación o cansancio no significa que no sintamos confianza en Dios. Pero sí significa que reconocemos la realidad de que luchar contra esas fuerzas opresivas es física, emocional y espiritualmente extenuante. Pero la gran verdad que expresa el Salmo 46 es que ninguna de estas metáforas que describen a Dios—Él es nuestro amparo, nuestra fortaleza, nuestro refugio—existiría si el pueblo de Dios nunca hubiese tenido necesidad de que Él fuese cada una de esas cosas. Hasta el día de Su regreso, el pueblo de Dios siempre tendrá necesidad de acudir a Alguien que le pueda brindar descanso y fuerza.

Este salmo describe todo tipo de tribulaciones que pueden afectar a una persona y destruir aquello que le brinda una sensación de estabilidad—terremotos, aguas encrespadas y guerras con naciones enemigas. Pero escucha las siguientes palabras del versículo 7 y deja que su verdad se convierta en tu realidad, como en efecto lo fue para el salmista: “El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob”. Él es el Señor Todopoderoso, soberano de toda la tierra. Él es el Dios de Jacob y permanece siempre fiel a Su alianza con Su pueblo. Éste es el Dios que está con nosotras, de nuestro lado, trayendo paz y consuelo sin importar cuáles sean las circunstancias en que vivimos. En el versículo 9, Dios es descrito además como el que pone fin a las guerras. Él es el Dios de la paz y de la esperanza y Él llevará a su fin todas y cada una de las batallas. Sentimos un gran consuelo por el hecho de saber que este Dios de fidelidad, amor y esperanza que gobierna toda la tierra es el Dios que está con nosotros.

Ilustración: Su presencia nos brinda gran consuelo

La mayoría de nosotras recuerda haberse sentido asustada o increíblemente triste de niña. Puede ser que las tormentas eléctricas te hayan asustado o que te hayas sentido triste por la muerte de una mascota o preocupada porque uno de tus abuelos se había enfermado. En esos momentos de tribulación, lo primero que los niños suelen hacer es llamar a su mamá o a su papá. Quieren ser abrazados por ellos y saber que están a su lado. En los brazos de sus padres, el niño se calma casi instantáneamente porque sólo la presencia de sus padres le brinda el gran consuelo que necesita.

De niñas, solíamos llorar para que nos dieran consuelo, pero es importante entender que incluso como personas adultas está bien sentir a veces la necesidad de que alguien nos brinde consuelo. Seguimos sintiendo la necesidad de personas que estén a nuestro lado cuando pasamos por momentos difíciles. A veces podemos acudir a nuestros padres, otras veces a nuestros esposos o amigas cercanas. Tener a alguien que nos acompañe, incluso si no sabemos qué decir ni logramos identificar el problema que nos aflige, nos hace sentir mucho mejor en los momentos difíciles por los que podemos pasar pues sabemos que no estamos solas. Su presencia nos brinda gran consuelo.

En nuestros momentos más oscuros, podemos sentirnos seguras de que “el Señor Todopoderoso está con nosotros” (versículo 7). No hay nada como la presencia de Dios que nos trae la paz, la esperanza y una profunda sensación de calma. En cualquier circunstancia, Él nos puede consolar.

¡Espera confiada!—¡Él será exaltado! (versículo 10).

Cuando miramos el gran panorama de la Palabra de Dios y consideramos la Escritura como un todo, podemos ver una imagen similar a la que se presenta en este salmo. Vemos cómo todo está encaminado a llevar adelante el plan de salvación que nos ofrece Dios. En este salmo 46, Su pueblo es invitado a “venir y ver” lo que Dios ha hecho, y el salmista luego ofrece ejemplos específicos. Vemos Su juicio sobre el mal (“él ha traído desolación sobre la tierra”, en el versículo 8) y vemos Su paz y redención (“ha puesto fin a las guerras en todos los confines de la tierra” dice el versículo 9). Una y otra vez vemos estos temas porque Dios siempre tiene la última palabra sobre el juicio y la salvación. Vemos evidencia de ello a lo largo de la Escritura y en los testimonios de nuestras vidas. Puesto que contamos con toda esta evidencia, quedamos esperamos confiadas poder ver cómo terminará la historia de nuestra propia vida.

A lo largo de casi todo este salmo, es el salmista quien habla, pero en el versículo 10, Dios se interpone y dice: “Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré exaltado en la tierra!”. Al leer esto me pregunto: “¿A quién le está hablando?” Le está hablando a las montañas que tiemblan y a las aguas encrespadas—¡quédense quietas! Él será exaltado en la tierra por el hecho de silenciarlas y traer la calma donde imperaba el caos. Está hablándoles a las naciones que están en guerra unas contra otras—¡quédense quietas! Él será exaltado entre las naciones cuando Él alce la voz y ponga fin a sus enfrentamientos. Él le está hablando a Su pueblo—¡quédense quietos! Cuando pasamos por momentos de tribulación o de caos, resulta tentador buscar en otra parte la victoria que necesitamos. Sin embargo, Dios ha roto todas las armas y todos los escudos que creemos nos podrían proteger. Por ello, persevera hasta el final, esperando firmemente que Dios ha de traer salvación a Su pueblo.

Dios será exaltado, tal como Él lo anticipa aquí. Es por ello que el pueblo de Dios puede esperar con confianza el momento en que incluso cuando el mal parece que va a triunfar, Dios ha de ser exaltado y Él ha de gobernar sobre todas las naciones.

Ilustración: 1 Reyes 18 (Elías en el Monte Carmelo)

Repasa la historia de Elías en 1 Reyes 18. Las circunstancias en las que se vivía eran muy oscuras y opresivas. La gente debía luchar para conseguir comida suficiente para alimentarse a sí misma y a su ganado mientras vivían una severa hambruna. El  gobernante de la nación, el rey Acab, los había llevado hacia el culto de los falsos dioses. Su esposa, Jezabel, mandó a matar a los profetas del Señor. Muchos de los profetas de Dios se debieron ocultar en cuevas, viviendo con miedo del rey y de su malvada esposa.

Pero Elías sabía que Dios era el soberano de toda la creación y por cierto también de estos gobernantes impíos. Lo que hizo Elías fue desafiar a un duelo a los 450 profetas de Baal y a los 400 profetas de la diosa Aserá. Tanto Elías como los profetas prepararon un altar y los sacrificios, y Elías les dijo; “Invoquen el nombre de su Dios y yo invocaré el nombre del Señor. ¡El que responda con fuego, ese es el Dios verdadero!” Los falsos profetas oraron, dieron brincos en torno al altar e hicieron todo lo que pudieron con el fin de invocar a su dios para que respondiera con fuego, pero todo fue en vano.

Elías, a sabiendas de que estos falsos dioses no responderían y esperando que Dios demostrara Su soberanía, se burló de los profetas. “¡Griten más fuerte!”, les decía. “Seguro que es un dios, pero tal vez esté meditando, o esté ocupado o de viaje. ¡A lo mejor se ha quedado dormido y hay que despertarlo”.

Cuando nadie respondió a estos profetas, llegó el turno de Elías. Una vez más, mostrando lo que esperaba que Dios hiciera, vertió agua sobre el altar y sobre el sacrificio hasta dejar todo completamente mojado. Al contrario de los profetas de Baal, no se esforzó por captar la atención de Dios. En lugar de ello, elevó esperanzadamente una sencilla oración y Dios respondió con un fuego que consumió el sacrificio, el altar, el agua y todo lo que rodeaba al altar.

Elías tenía plena fe en la soberanía de Dios. Era consciente del peligro que corría por oponerse al rey Acab, y sin embargo eligió mantenerse firme del lado del Señor. Confiaba en que Dios sería victorioso y que, mediante este suceso, el pueblo que vería Su demostración del poder divino exaltaría a Dios. Y la confianza de Elías en el Señor no fue en vano.

Conclusión

Martín Lutero, famoso por llevar adelante la reforma espiritual de la iglesia en el siglo XVI, experimentó a la vez una gran zozobra interior y una persecución exterior debido a su oposición a la corrupción en la iglesia. En los momentos más oscuros de su vida, Lutero les solía decir a sus amigos: “Los invito a recitar el Salmo 46”. Al reflexionar sobre las verdades que este salmo expresa, Lutero cobraba fuerza espiritual de las palabras de este salmo y se sintió inspirado para escribir su gran himno: “Castillo fuerte es nuestro Dios”.

No importa cuáles sean las circunstancias en que nos encontremos, este salmo nos puede servir de aliento y fortaleza a nosotras tal como lo fue para Lutero. En él se nos recuerda que puedes:

Confiar en lo que Dios puede hacer por ti durante los días más difíciles. Dios es tu roca, tu fortaleza, tu refugio.

Consolarte cuando estés cansada de la batalla y no veas que vaya a terminar. Dios está contigo.

Mantén viva tu esperanza de que estos días difíciles llegarán a su fin—Dios te dirá: “quédate quieta” y Él será tu paz y tu victoria. Él será exaltado como el Dios soberano que es.

Invitación y respuesta.