Abril 2021 – Fiesta de comidas congelables

Abril 2021 – Fiesta de comidas congelables

Fiesta de comidas congelables

El sentido de una fiesta de comidas congelables es el de diversificar tus comidas, compartir los costos y compartir un buen rato juntas. Hay varias maneras de lograr todo esto:

  1. Una de las mujeres planifica las recetas y compra los ingredientes. Este método crea las mejores oportunidades para abaratar costos pues la mujer que hace la planificación puede optimizar el costo de las recetas comprando los ingredientes a granel. Las mujeres pagan una cierta cantidad por participar. Cada una de las mujeres asiste al encuentro y cocina.
  2. Un comité decide cuáles van a ser las recetas y asigna a varias mujeres la tarea de comprar los ingredientes. Cada una asiste al encuentro y aporta el costo de los ingredientes.
  3. ¡No cocines, sólo intercambia! Con antelación al encuentro, determina el número de mujeres que va a participar y qué es lo que van a traer para intercambiar con las demás participantes—burritos, chili congelado, lasaña, productos horneados. Diles que incluyan una lista de los ingredientes (en atención a posibles alergias) e instrucciones para calentar la comida.

Preparativos para una fiesta de comidas congelables

En el encuentro regular que suelen celebrar, averigua a cuántas personas les interesaría participar y qué método de preparación les interesaría usar. El tercer método, “¡Sólo intercambia!”, se podría poner en práctica en un encuentro regular del grupo y no hay límite al número de personas que pueden participar. Sin embargo, decide con antelación las reglas en orden a las cuales las participantes puedan intercambiar entre ellas las comidas que trajeron. Las otras dos sugerencias requieren tiempo adicional y espacio para la preparación de las comidas. Decide cuáles van a ser las recetas, quién va a hacerse cargo de comprar los ingredientes y el tiempo estimado que van a necesitar para preparar las recetas.

La cocina y el espacio disponible para preparar las comidas serán determinantes para definir el tamaño del grupo que puede participar. Además del producto final que son las deliciosas comidas, cocinar juntas en grupo es una manera de pasar tiempo juntas. Puesto que la comida tiene que ser refrigerada y congelada bastante rápidamente, se va a necesitar un refrigerador y heladera que estén vacíos. Crea estaciones de trabajo con tablas de cortar, recipientes, cuchillos e instrucciones sobre cómo preparar las comidas.

Planifica las recetas

Busca recetas de comidas que se congelan bien y que se puedan preparar usando ingredientes comunes y corrientes. Considera también la posibilidad de escoger recetas que requieren poco tiempo de preparación y que sólo necesiten que se mezclen los ingredientes. Consulta los siguientes sitios web para acceder a este tipo de recetas:

thegirlonbloor.com

https://pinchofyum.com/

southernliving.com

Materiales que vas a  necesitar

  • Recipientes
  • Olla para cocinar
  • Bandejas de aluminio desechables para guardar las recetas completadas
  • Bolsas de plástico para congelar alimentos y comidas
  • Toallas de papel absorbente
  • Etiquetas para los platos completados
  • Diles a las mujeres que traigan:
  • Una tabla de cortar
  • Cuchillos
  • Delantales
  • Paños de cocina
  • Una hielera con compresas frías

La seguridad es lo primero

Presta especial atención a la seguridad alimentaria al cocinar en grandes cantidades:

  1. Lávate las manos antes y después de manipular los ingredientes.
  2. Mantén refrigerados los ingredientes hasta que necesites usarlos.
  3. Guarda rápidamente la comida cocinada en el refrigerador o en la heladera.
  4. Guarda rápidamente en la heladera la comida ya terminada.

Juegos

Prueba misteriosa de degustación

El objetivo de este juego es identificar una variedad de alimentos sólo mediante el sentido del gusto. Haz que cada participante, con los ojos vendados, se turne para probar los respectivos alimentos un número predeterminado de veces. Otorga un punto por cada acierto. Algunas sugerencias: mantequilla de maní, queso, aceitunas, pepinillos, salsa de manzana, frutos o vegetales trozados, aceite de oliva, vinagre, azúcar, harina, maicena. Una posible variación de este juego sería la de permitir que las participantes toquen y huelan los alimentos, pero  sin probarlos.

Sillas musicales con temas alimenticios

Dispón varias sillas en un círculo de manera que haya una silla menos que el número de participantes. Asigna a cada participante un tipo de alimento de cierta categoría (frutas, vegetales, elementos horneados). Cuando la personas en el centro grite el nombre de uno de los alimentos, todas las participantes designadas con ese nombre deben cambiarse de silla. Cada vez que lo hagan, se debe remover una silla más del círculo. La última persona que quede será la ganadora de este juego.

Recetas desordenadas

Divide a las mujeres en dos equipos. Dales la misma receta con todos los ingredientes escritos sin orden en sendas papeletas. El objetivo consiste en poner todos los ingredientes e instrucciones en el orden correcto. Si lo deseas, provee los ingredientes y alienta a los equipos a preparar la receta y servir los platos que después podrían formar parte de las meriendas.

Satisfacción garantizada

Lee Génesis 1:29–31, Salmo 107:9.

Durante siglos, las dietas de las personas dependían del alimento que estaba disponible en los lugares donde vivían. Hoy en Estados Unidos tenemos una gran abundancia de opciones y nuestras dietas han cambiado según los gustos y preferencias de las personas.

La Escritura nos dice que en el sexto día de la creación, Dios, como parte del plan de largo plazo que tenía para Su creación, proveyó plantas y árboles que producirían toda la comida que la humanidad necesitaría para sobrevivir. Tenemos mucho más de lo que nos hubiéramos podido imaginar al extremo de que desperdiciamos todos los días cantidades gigantescas. Sólo en los Estados Unidos se desperdicia entre el 30 y el 40 por ciento de los alimentos, lo que equivale aproximadamente a 6 mil millones de toneladas y casi $161 miles de millones de dólares. No creo que Dios apruebe nada de esto.

El trabajar juntas preparando y compartiendo comidas saludables nos trae muchos beneficios. Estos días hacemos esfuerzos por gastar menos y así y todo poder disfrutar de comidas nutritivas. Al participar en un intercambio de comidas podemos ahorrar dinero y tiempo desperdiciando menos comida que de costumbre. También compartimos los beneficios de comidas congelables que duran más tiempo y que se pueden fácilmente calentar y servir al final de un día largo y fatigoso.

¿Qué dice la Biblia sobre los alimentos? Dios proveyó todas las necesidades nutricionales de la humanidad. Creó plantas y árboles para que produjeran frutas, vegetales y cereales. Tras el diluvio (Génesis 9:1–3) las carnes pasaron a formar parte tradicional de la dieta de los seres humanos. Había restricciones y reglas religiosas relativas a los alimentos considerados impuros que no debían ser consumidos. Dios sabe lo que es mejor para nosotras y sin embargo muchas veces ignoramos Sus instrucciones, a sabiendas de que lo mejor para nuestra salud es seguirlas.

La Biblia nos dice que nuestros cuerpos son el Templo de Dios (1 Cor., 6:19). No nos pertenecemos a nosotras mismas. Debemos cuidar nuestros cuerpos y mantenernos en línea con el plan perfecto de Dios para nosotras hasta en lo que comemos. En la Biblia podemos hallar el tipo de comida que debemos consumir: una dieta sana de alimentos frescos, no adulterados ni procesados. Y no hay necesidad de acopiar o abastecerse de más alimentos de los que necesitamos. En el libro de Éxodo vemos que Dios le prohibió a su pueblo acopiar el maná y que cuando desobedecieron ese mandato, el maná se pudrió y se volvió incomible. No seamos de aquellos que desperdician esos altos porcentajes de comida. “En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor. 10:31). Las instrucciones nutricionales dadas por Dios son las mejores. El hecho de seguirlas con fidelidad nos garantiza una vida larga y una mejor salud.

Piensa en las experiencias que has tenido con la comida a lo largo de tu vida. Mientras algunas han sido buenas, otras han sido tan malas que preferimos olvidarlas. (Dediquen un momento  compartir sus experiencias.) En definitiva, cuando comemos alimentos saludables, lo que hacemos es honrar a Dios (1 Cor. 6:20).