Agosto 2019 — Su bondad se aprecia en sus acciones

Agosto 2019 — Su bondad se aprecia en sus acciones

“Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia” (Salmo 145:7, VRV).

Introducción

Es muy posible que aquellos que viven en los estados del sur de los EE. UU. no tengan presente que ustedes gozan de algo que muchos de nosotros aquí en el norte no siempre podemos ver—la luz del sol. La luz solar es parte necesaria de la vida, no sólo porque su luz sirve para iluminar sino además porque es una fuente esencial de vitamina D. Se piensa que la vitamina D secreta la serotonina que necesita el cerebro. Muy poca luz solar puede causar en las personas algo que se llama “Trastorno Afectivo Estacional” (TAE), que se manifiesta en estados de tristeza, depresión y pérdida de energía. Las plantas no pueden crecer sin cierta cantidad mínima de luz solar. La vitamina D es otro componente importante de la luz solar pues nos ayuda a absorber el calcio y a prevenir enfermedades.

Ideas de servicio

Visitación

Identifica a alguien en el grupo que esté pasando por un momento difícil y a quien le vendría bien recibir una visita o una llamada telefónica. Puede tratarse de una persona que está confinada en su hogar por razones de salud, del encargado principal de un ser querido, de alguien que recientemente haya sufrido la pérdida de un ser querido o de alguien que esté viviendo una enfermedad de larga duración. Antes de visitar a esa persona o de llamarla por teléfono, oren a Dios pidiéndole que les dé sabiduría para expresar las mejores palabras de aliento posibles. Si la idea de hacer una visitación es un concepto nuevo para las integrantes del grupo, dedica un tiempo adecuado para detallar aspectos básicos de la etiqueta que se debe mostrar en este tipo de visitaciones. Las siguientes son algunas preguntas que podrían darle más sentido a su visitación: ¿De qué manera ha afectado esta experiencia la manera en que consideras a Dios? ¿Puedo compartir contigo algo que me ha sido de ayuda cuando yo he pasado por momentos difíciles? ¿Has llegado alguna vez al punto en tu vida en que confiaste en Jesucristo como tu Salvador personal y como tu Señor? ¿Puedo compartir contigo la manera en que yo llegué a ese punto en mi propia vida?

“Caja de Luz Solar” de suministros y regalos

Junto con hacer la visitación, lleven cajas de suministros y regalos como otra manera de subirles el ánimo a estas personas. Usa una caja amarilla, un balde o una cesta. Pega una etiqueta a este recipiente que diga “Caja de Luz Solar”. Diles a las integrantes del grupo que traigan a la reunión elementos de color amarillo y suficientemente pequeños como para que quepan dentro de la caja de regalos. Algunas sugerencias son: caramelos fritas de plátano, pastillas de limón (en inglés: “lemon drops”), Juicy Fruit Gum®, Lays Potato Chips®, M & M Candy ®, jabón de color amarillo. Varias cajas de regalos de este tipo se pueden llenar así de manera muy económica.

La luz del sol

La Biblia también hace referencia al sol y a la luz: “Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos” (Mateo 5:45, NVI). Este versículo nos recuerda que Dios es justo en su trato para con cada una de nosotras. La bondad es un componente que debemos expresar en nuestras propias vidas todos los días y debemos hacer todo lo posible por transmitírsela a los demás. Cuando alguien es bondadoso contigo, transmíteles esa misma bondad a los demás. Cuando alguien no lo es, ofrécele a cambio de su conducta un gesto de bondad.

De adolescente, cuando me mostraba grosera con mi madre, mi padre me decía: “Siempre puedes ser amable”. Esas palabras me han acompañado todos estos años. Siempre puedo ser amable. Podemos irradiarles a los demás la luz solar de la amabilidad por la manera en que nos comportamos. Podemos optar por llenarle a otra persona el día de luz o bien de oscuridad mostrando una actitud inamistosa y ofensiva. Pero si bien Dios permite que en esta tierra Su luz solar ilumine a justos y a injustos por igual, hay un lugar bañado de luz solar que está reservada sólo para aquellos que son seguidores de Jesucristo. Ese lugar es el cielo, y hay varios versículos que nos ofrecen una idea de cómo va a ser. “Ya no habrá noche; no necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios los alumbrará. Y reinarán por los siglos de los siglos” (Apocalipsis. 22:5 NVI). ¡Imagínate eso! La luz que proviene no del sol, sino de Dios mismo.

En la actualidad seguimos viviendo días nublados o sombríos. Para aquellas de nosotras que vivimos en ciudades más grandes, el sol puede incluso verse bloqueado por el smog o por la contaminación del aire. En diciembre de 1952, una terrible capa de smog cubrió por completo la ciudad de Londres. Para el día 7 de diciembre, el smog eran tan denso que no se podía ver nada más allá de unos cuatro metros de distancia. Esto causó la interrupción de los medios de transporte público. Los componentes químicos del smog causaron además la muerte de miles de residentes de Londres. Actualmente tenemos la bendición del alumbrado público en las calles y un sistema de alerta ambiental cuando la contaminación del aire alcanza niveles peligrosos. Sabemos ahora que el smog o incluso la mezcla de neblina y contaminación atmosférica son muy peligrosos y se nos alienta a tomar las precauciones necesarias a la hora de exponernos a esos peligros.

Sin embargo, a veces dejamos que las circunstancias de nuestras vidas oscurezcan o bloqueen la luz que Dios desea mostrarnos. ¿Cómo podemos alentar a los demás si nosotras mismas estamos pasando por experiencias difíciles? Una cosa que podemos hacer es compartir la Palabra de Dios: “los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán” (Isaías 40:31). Y asimismo: “Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán las aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas” (Isaías, NVI).

De la pared de mi cuarto cuelga una oración especial bordada por mi abuela durante un momento difícil que ella pasó en su vida. Ella era oficial del Ejército de Salvación cuando su marido murió repentinamente a poco de pasar los cincuenta años, dejándole a su hija de 11 años y la responsabilidad de sacar adelante a un Cuerpo del Ejército. Esos tiempos eran difíciles y mi madre recuerda que tenían “sólo lo justo para comer”. Esta oración es para mí un recordatorio permanente de que la fidelidad de Dios es lo que me procura el más profundo sentimiento de paz y me ilumina con su divina luz solar: “No dejes que nada te disturbe, no dejes que nada te asuste, todas las cosas son pasajeras; Dios nunca cambia”.

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