Mayo 2019 — Él es el Lirio de los Valles

Mayo 2019 — Él es el Lirio de los Valles

Lugar de la reunión

De ser posible, celebra la reunión en el entorno de un jardín de flores. Si sólo se puede realizar la reunión puertas adentro, ten un PowerPoint en que vayas mostrando una variedad de hermosos lirios. Decora la mesa delante del salón con un lindo mantel y un florero con flores silvestres y lirios del valle.

Lectura coral: 194, Cancionero del Ejército de Salvación

Mujer 1:         Mi amigo es Jesucristo, mi buen amigo fiel,

Mujer 2:         para mi alma es muy hermoso y sin par;

Todas:           mi Salvador y guía, yo encuentro sólo en él,

la virtud que trae perfecto bienestar;

Mujer 3:         mis penas y mis cuitas las llevo siempre a él,

Mujer 4:         puesto que me lo ha mandado hacer así.

Todas:           en el mundo no existe ningún amigo igual,

pues Jesús es vida y dicha para mí.

Mujeres 1, 2, 3 y 4: “Yo soy la rosa de Sarón y el lirio de los valles.” Cantar de Salomón 2:1 (RVA-2015)

Invita a las integrantes del grupo a cantar este himno. Se puede hallar la letra y la música en YouTube.

Centro de mesa de flor flotante

Diles a las mujeres que traigan un florero o frasco de vidrio transparente a la reunión. Ten disponibles piedras de cuarzo, guijarros, frascos extra, cinta y agua. Usa flores frescas o de seda para esta actividad. Se puede hallar instrucciones sencillas en http://www.shelterness.com/25-floating-flowers-and-candles-centerpieces/ y en  https://www.pinterest.com.

Premios de entrada

Envuelve varios regalos relacionados con un tema floral y entrégaselos a modo de premio a las integrantes del grupo a medida que vayan entrando al salón. Diles que compartan una manera en que han estado madurando en la gracia del Señor. Dales la oportunidad de participar también a otras integrantes del grupo a las que les gustaría compartir sus impresiones personales.

Celebremos el jardín de la Gracia de Dios

El mes de mayo es una hermosa estación del año. Las flores tardías de la primavera están en flor en todo el país. La flor conocida como el lirio del valle también florece durante esta época del año. Muchas hermosas comparaciones se han hecho entre la belleza del lirio del valle y la belleza de Cristo. En el Cantar de Salomón 2:1 (RVA-2015), la naturaleza sobrecogedora de Cristo se describe de manera muy concreta. Se lo retrata como la “rosa de Sarón y el lirio de los valles”). Su hermosa y divina esencia también se describe en Sus muchos nombres, como los de “Creador” (1 Pedro 4:19, NVI), “Sol Naciente,” (Lucas 1:78, NVI) y “Brillante Estrella de la Mañana” (Apocalipsis 22:16, NVI).

Los jardines son lugares muy populares a la hora de celebrar una fiesta. Los jardines de flores rebosan de vida. Su fragancia y belleza sobrepasan cualquier cosa que pueda hacer el hombre. En Mateo 6:28, 29 (NTV) Jesús habló del esplendor sin par de las flores silvestres cuando dijo: “¿Y por qué preocuparse por la ropa? Miren cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni cosen su ropa; sin embargo, ni Salomón con toda su gloria se vistió tan hermoso como ellos”.

¿Te acuerdas de la primera vez que plantaste un bulbo de flor o un paquete de semillas y esperaste a que las plantas comenzaran a brotar? Los bulbos y las semillas son feos, a menudo duros y tienen la apariencia de cosas muertas. Esta primera etapa de su desarrollo no asemeja de ninguna manera la hermosa flor en que se convertirán. Sin la gracia redentora de Dios, nosotras también seguimos siendo duras de corazón y estando muertas en nuestro pecado. “Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Sin embargo, Dios nos declara justos gratuita y bondadosamente por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados” (Romanos 3:23, 24, NTV).

El pecado entró en el Jardín de Edén, causando la caída de la humanidad e interrumpiendo el plan de Dios para Su creación. A pesar del pecado de Adán y Eva, eso no significó el fin de sus vidas. Podemos celebrar porque Dios decidió no dejarnos faltas de esperanza. En lugar de ello, Él nos abrió un camino para que pudiésemos reconciliarnos con Él enviándonos a su Hijo para que fuera nuestro Salvador. Jesús murió por nuestros pecados y resucitó de la tumba—no porque nosotras lo mereciésemos o nos lo hayamos ganado. Más bien, ése fue el regalo que nos hizo a todas nosotras y a toda la humanidad.

En el número correspondiente a julio de 2014 de la revista Premier Christianity, su editor, Justin Brierley, escribió un artículo especial sobre el hijo del pastor y autor Rick Warren de la Iglesia Saddleback USA, que congrega a unos 20.000 miembros. Matthew, el hijo menor de Warren, se suicidó a los 27 años de edad tras luchar contra la depresión y sufrir una enfermedad mental a lo largo de toda su vida. Rick describe a su hijo como “un muchacho brillante con un corazón tierno pero con una mente torturada”.  El Pastor Warren dijo que cuando Matthew falleció, recibió 5,000 cartas de condolencias de todas partes del mundo. Todos le escribieron, desde estrellas de rock y primeros ministros, hasta presidentes de países. “Pero las que más me tocaron”, escribe, “no fueron las de las personas VIP; sino las cartas de las personas que Matthew había llevado a conocer a Cristo”. Las cartas decían: “Yo voy al cielo porque tu hijo me llevó a Cristo”. Rick Warren escribió en su diario de vida: “En el jardín de la gracia de Dios, hasta los árboles quebrantados dan fruto”. El Pastor Warren agrega: “Y todos estamos quebrantados. Dios sólo usa a personas quebrantadas”.

Todas estamos muertas en nuestro pecado—y esa es exactamente la razón por la que necesitamos la gracia de Dios. “Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre” (Juan 1:14, NTV). Ahora que pensamos en Jesús, el Lirio de los Valles, celebremos todas juntas la realidad grandiosa de la gracia de Dios.

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