Abril 2027 – Posicionada para el crecimiento

Abril 2027 – Posicionada para el crecimiento

Posicionada para el crecimiento

Escritura: 1 Corintios 3:5-6

Actividades Sugeridas:

  • Celebre su reunión en el jardín botánico más cercano a la ubicación de su cuerpo.
  • Ofrezca su voluntariado en un huerto comunitario.
  • Seleccione semillas para sembrar y poner en marcha su propio huerto comunitario.
  • Enseñe a las mujeres a cultivar una planta a partir de una semilla.

Ideas para Decorar

  • Plantas verdes
  • Hojas
  • Plantas en maceta
  • Herramientas de jardinería
  • Regaderas

Música para reproducir durante el momento de reflexión de la siembra, que se puede encontrar en YouTube.

  • “Lift My Life Up”- Unspoken
  • “Graves Into Gardens” – Elevation Worship
  • “Great Things” – Phil Wickham
  • “Goodnes of God” – Bethel Music
  • “Come As You Are” – Crowder
  • “Just Like Heaven”- Brandon Lake

Guion educativo – utilizando la actividad sugerida de cultivar tu propia planta.

¿Alguien podría decirme cuáles son las cuatro necesidades principales que tienen las plantas para crecer, sobrevivir y prosperar? (tierra/nutrientes, aire, agua, sol).

Hoy vamos a retroceder en el tiempo hasta aquella primera lección de biología, mientras intentamos lograr que estas pequeñas semillas se conviertan en plantas sanas y hermosas. Con el fin de vincular esto con nuestra lección bíblica, he elegido semillas de plantas que nos “darán fruto”. Tengo algunas semillas de girasol, semillas de distintas variedades de pimientos (según qué tan picante les guste la comida en casa), algunas semillas de tomate y, para los extremadamente valientes o talentosos, incluso tengo semillas de árboles frutales.

Adelante, elijan la maceta y la semilla con las que deseen trabajar. Recuerden seleccionar un tamaño de maceta que le brinde a la planta elegida la mejor oportunidad de crecer fuerte. Las plantas más grandes necesitan más espacio para sus raíces y, sin importar qué semilla elijan, es posible que todas deban ser trasplantadas más adelante a macetas más grandes o, con el tiempo, a su patio o jardín en casa.

Asegúrense de que la tierra tenga espacio para drenar el exceso de agua cuando sea necesario, para evitar que se inunde y se arrastre la tierra. Para lograr esto, pueden optar por colocar arena gruesa, guijarros pequeños, gránulos de caucho para jardinería o un plato de drenaje en el fondo de la maceta elegida. Con llenar solo la tercera parte de la maceta será suficiente.

Pueden elegir tierra común para macetas, tierra rica en nutrientes, tierra mezclada con fertilizante o, si realmente quieren “hacer trampa”, pueden llenar toda la maceta con tierra especial enriquecida (como la marca Miracle-Gro). No deben llenarla hasta el borde, ya que todavía no hemos plantado nuestra semilla. Caven un hoyo siguiendo las instrucciones, planten la semilla y cúbranla suavemente con la capa superior de tierra. Debería quedar un espacio de aproximadamente una pulgada (unos 2,5 cm) entre la superficie de la tierra y el borde superior de la maceta

¿Cuáles son los dos elementos que aún no le hemos proporcionado a nuestra semilla para crear el entorno perfecto? (agua y luz solar). Para este primer riego, deben saturar la tierra por completo, pero recuerden no ahogar la semilla. Coloquen las macetas en un lugar donde los primeros rayos de sol animen a las semillas a cobrar vida. Marquen su maceta para recordar cuál es la suya.

Planta una semilla y riégala

Nuestra lectura de las Escrituras para hoy se encuentra en 1 Corintios 3:5-6, que dice: “¿Qué es, después de todo, Apolos? ¿Y qué es Pablo? Solo siervos, por medio de los cuales ustedes llegaron a creer, según el Señor asignó a cada uno su tarea. Yo planté la semilla, Apolos la regó, pero Dios es quien la ha estado haciendo crecer”. En estos versículos, Pablo aborda un problema que se ha infiltrado en el cuerpo de creyentes: los celos respecto a quién los condujo a Cristo. Pablo les recuerda que no importa cómo llegaron a ser creyentes, sino únicamente que permitan que Dios continúe obrando en el corazón y la vida de cada uno de ellos para transformarlos en la persona que Él creó para que fueran.

Cuando vemos un manzano maduro, no nos preguntamos: “¿Quién lo plantó? ¿De dónde vino? ¿Cuánto tiempo lleva ahí?”. Nos interesa más saber a qué saben las manzanas, si están creciendo bien y si tienen buen aspecto. Como cristianos, nuestro pasado no importa tanto como lo que Dios está haciendo en nosotros y a través de nosotros en este preciso momento. Me encanta cuando las personas comparten sus testimonios y tenemos la oportunidad de escuchar y comprender cómo encontraron a Jesús por primera vez y decidieron seguirlo; sin embargo, este no debería ser el único testimonio que tengamos. Dios debería seguir obrando constantemente en nosotros y a través de nosotros para cumplir Su buen propósito.

Así como una planta necesita nutrientes, aire, sol y agua, nosotros dependemos totalmente de Dios para cualquier cosa buena que pueda surgir de nuestras vidas. La Biblia también dice en Juan 15:4-5: “Permanezcan en mí, como yo también permanezco en ustedes. Ninguna rama puede dar fruto por sí misma; debe permanecer en la vid. Tampoco ustedes pueden dar fruto a menos que permanezcan en mí. Yo soy la vid; ustedes son las ramas. Si permanecen en mí y yo en ustedes, darán mucho fruto; separados de mí no pueden hacer nada”.

Imaginen que desean cultivar una planta, pero, sabiendo que no poseen los conocimientos ni el don especial para la jardinería, simplemente eligen la semilla que desean y la colocan dentro de un marco de fotos colgado en la pared. ¿Se convertiría esa semilla en aquello que ustedes esperaban? Del mismo modo, no podemos lograr que suceda nada en nuestras vidas simplemente por el hecho de desearlo. Las cosas buenas solo se producen en nosotros y a través de nosotros si permanecemos constantemente en comunión con Dios. Tal como señaló Pablo a los primeros creyentes, no se trata de ninguno de nosotros —ni de nuestras destrezas, habilidades, popularidad u obras—; ¡se trata únicamente de Dios! Recuerda: separados de Él, [no] podemos hacer nada». Todo lo bueno proviene de Dios. El verdadero fruto del Espíritu proviene de Dios. Solo podemos ser útiles y fructíferos si permanecemos en Él y le permitimos a Él permanecer en nosotros, moldeándonos y dándonos forma en cada paso del camino.

Si tu planta brota y comienza a verse reseca, deja que esto te recuerde tu necesidad del Agua Viva. Si crece en altura y necesita un soporte para mantenerse erguida, que esto sea un recordatorio para volverte hacia Dios, en quien siempre puedes apoyarte. Al verla orientarse hacia el sol, recuerda volver tu rostro hacia la Luz del mundo: el Hijo de Dios. Y que descubras que, cuando ella comience a dar fruto, también de tu propia vida esté brotando un fruto piadoso.

Oración: Señor, ayúdanos a permanecer siempre en Ti. Cuídanos de la manera en que solo un Jardinero perfecto puede hacerlo. Conserva lo que es fructífero y poda todo aquello que no apunte hacia Ti. Que solo demos Tu buen fruto. Oro para que estas plantas sean un recordatorio constante de la provisión, el cuidado y la obra de Dios en nuestras vidas. En Tu Santo Nombre oramos. Amén.